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Flandes, el Vietnam español
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Palabras clave:

Paises Bajos, Holanda, tercios, Flandes, Alatriste Imperio español
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Flandes, el Vietnam español

por tio_antonio


3 horas de lectura

Autor: Antonio Pedro Grande Rey
Categoría: Ensayo
Subcategoría: Historia
N° de páginas: 13
Tamaño: 210x297
Estado: Público
Interior: Blanco y negro
Maquetación: Grapado
Descargas: 127

Sinopsis

Es una breve historia acerca de como España, se metió en la guerra contra los Paises Bajos.


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COMENTARIOS

Esto es lo que piensan de este libro
DanielHR
DanielHR
24 de Octubre de 2009
Flandes, el Vietnam español no es un libro en sí mismo, sino una breve e interesante referencia, (un apunte, si se quiere) a la amplísima bibliografía existente sobre el tema (El ejército de Flandes y el camino español, Europa y el declive de la estructura militar española, El ocaso de la hegemonía española, etc.). El artículo nos traslada a los orígenes de la revuelta en las Provincias Unidas, mostrándonos a un pueblo descontento con el gobierno español y deseoso de verse libre del dominio de los Austrias.
Lejos de ser una Historia total y pormenorizada de los hechos, el autor quiere contarnos una Historia a grandes rasgos, mostrándonos, aparte de los episodios más importantes del conflicto, las reacciones de sus protagonistas. Resulta especialmente curiosa una anécdota contada por Antonio, en el que vemos a un Felipe II dirigiéndose a sus súbditos holandeses en español. Actitudes como ésta nos muestran a un monarca poco interesado en acercarse a un pueblo que le consideraba, cuanto menos, un rey extranjero.
Dentro de este contexto, es lógico que empezaran a surgir en el seno de la sociedad holandesa entidades secretas que buscaban la salida del ejército español de los Países Bajos. Ante el fracaso de la guerra secreta (varios de sus líderes fueron apresados y condenados a muerte) la nobleza flamenca, con los Orange al frente, decidió proclamar su soberanía e iniciar una guerra abierta que se prolongaría durante casi un siglo.
La actuación de Drake y compañía en ultramar hundiendo y saqueando las naves españolas que venían del Nuevo Mundo supuso un duro golpe para los ejércitos españoles acuartelados en los Países Bajos. Al no recibir su salario, los famosos Tercios decidieron cobrárselo por su cuenta, apoderándose de todos los objetos de valor que encontraban en sus asaltos a las ciudades holandesas. Antonio sabe exponer este problema aplicando la fórmula de causa/consecuencia. Los actos de vandalismo dieron una muy mala imagen a los soldados españoles de cara a la población, que muy pronto terminó de simpatizar con la causa independentista. De episodios como éste, terminaría por afianzarse la Leyenda Negra y la mala imagen de España en Europa. Todavía hoy, las madres holandesas utlizan el símil del soldado español para asustar a sus hijos.
Antonio no se olvida de mostrarnos las difíciles relaciones diplomáticos que entonces mantenía el Imperio español con el resto de Europa. Una cada vez más recelosa Inglaterra y una Francia sumida en una cruenta guerra civil (acuérdese el lector de los hugonotes y las Guerras de religión) iban a prestar su apoyo a la causa rebelde. El aislamiento de España se hizo patente con la entrada en escena de los corsarios ingleses, el envío de voluntarios por parte de Francia y el reclutamiento de mercernarios por parte de Guillermo de Orange en tierras alemanas. En aquel momento, España era (y con razón) el país más odiado del continente. El desasatre de la Invencible, el declive de los Austrias Menores y el desgaste que supuso para la corona española a Guerra de los Treinta años también son brevemente mencionados.
El final es de todos conocido. La Paz de Westfalia (con los correspondientes acuerdos de Osnabrück y Münster) supuso la renuncia de España a los Países Bajos y el final de las Guerras de Religión. Apenas diez años después, la monarquía francesa logró imponer su hegemonía en el continente y que España firmara el Tratado de Los Pirineos. La monarquía ibérica se había convertido en una potencia de segundo orden, papel que volvería a repetir durante la Guerra de Sucesión.
Al tratarse de un artículo introductorio al conflicto de Flandes, se anima inconscientemente al lector a profundizar en el tema, de manera que a raíz de la lectura de esta síntesis, pueda enriquecer aún más sus conocimientos. Eso sí, se echan de menos cuestiones relacionadas con la economía de las Provincias Unidas (entonces una de las regiones más prósperas de Europa) y cuya importancia es clave para comprender el empeño español por dominar la zona. Así, una bibliografía y una cronología para ayudar a situar al lector le hubiese venido de perlas.
Trabajo más que recomendable para todos aquellos que quieran introducirse en el apasionante mundo de la Historia.

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